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Creando espacios de participación… VOLUNTARIADO

El primer día de voluntariado, un sábado de gran aprendizaje.

Un voluntario es la persona que entrega una acción solidaria para ayudar a otros, implica convicción, voluntad y motivación personal. Así pues, ejercer el voluntariado es un acto que fortalece el Capital Social: la confianza, reciprocidad y cooperación entre individuos, por tanto, debería apoderarse de la sociedad pues trabajar en redes bajo la premisa de “servir” hace nuestra vida y el mundo mucho más llevadero.

Teniendo estas ideas en mente y con el propósito de impactar positivamente la sociedad, desarrollamos la primera actividad de voluntariado como uno de los corazones del programa de Desarrollo Sostenible de la compañía: SAVAPT.

Es así como llegamos a La Fundación Centro Comunitario SEK, una institución de carácter educativo y social que brinda un espacio de resguardo y protección para los niños en condición de vulnerabilidad de Sopó. Allí, los niños no solo tienen al menos una comida de calidad al día, sino que son escuchados, guiados y apoyados en sus procesos psicológicos y de desarrollo personal.

No hace falta extendernos para reconocer la gran labor de Stella Santiz, Directora de la Fundación. Ella, en su terquedad -como ella misma lo describe- y gran corazón reconoce las dificultades de seguir adelante con este hermoso y necesario proyecto. Sin embargo, sin desfallecer y con una sonrisa esperanzadora nos agradeció por haber apoyado a la Fundación en el momento exacto.

La jornada empezó días antes… los colaboradores y directivas de Colsof aportaron alimentos no perecederos como lentejas, arroz, atún, aceite… entre otros. Y el programa Digital Green donó dieciséis computadores con el fin de aportar una herramienta en el proceso educativo de los niños.
Ese día, voluntarios y sus familiares se regalaron un momento para compartir tiempo, un tamal (hecho por las madres de los niños), historias y conocimiento en torno al tema del reciclaje. Se habló en diferentes niveles: unos nos compartieron cuál era su sueño… otros nos sorprendieron con su generosidad, tres mágicas personas nos dieron una sonrisa en lenguaje de señas y todos dejaron un pedacito de su ser más profundo.

Cada voluntario, a través de su apoyo, con su participación en el día de la entrega o simplemente con su talento logró conectarse, elevar su satisfacción personal y abrir este apropiado espacio para sacudirnos de la pasividad social y contribuir más desde nuestros privilegiados lugares.

¡El voluntariado debería apoderarse de la sociedad!